NUESTRO SERVIDOR NACIONAL

Antes de formarte en el vientre te elegí, antes de salir del seno materno te consagré y te nombré profeta de los paganos… A donde te envíe irás, lo que te mande dirás.  No les tengas miedo, que Yo estoy contigo para librarte… Jr 1, 5-7

    
Sólo la Gracia de Dios ha permitido que me encuentre hoy al Servicio Nacional de la Renovación Carismática Católica.  Agradezco profundamente a mis hermanos que confiaron en su humilde servidor.  Para que me conozcan, aquí les entrego unos datos míos y de mi familia.

     Mi nombre es: HÉCTOR ARNALDO CONTRERAS FLORES, tengo 57 años y soy casado con ROSA LEONOR ALLENDE GALLINATO.  Tenemos 3 hijos biológicos Carla, Pablo y Matías.  Por gracia de Dios tenemos una nueva hija, la llamamos del corazón: es Valeria.  Además y lo que nos llena de gran felicidad es haber multiplicado el amor en cuatro nietos.

     Comencé siendo un católico a mi manera cuando participaba en la J.O.C.  Luego, me alejé de la Iglesia, pero nunca de mi Salvador. Cuando mi hijo Pablo tenía que realizar su catequesis, mi esposa, ya catequista, me pidió que asistiera como papá al grupo.  El Señor me fue mostrando sus caminos en situaciones muy patentes y comprobables. La salud de mi hijo Matías, la obtención de mi casa y conocer al Padre José Antonio Sierra que me introdujo sin yo entenderlo en el grupo de oración, que formaba él,  recién llegado a nuestra Parroquia de los Padres Capuchinos. Ya era catequista, junto a mi esposa. Tuvimos muchos grupos a los cuales intentamos mostrar el camino de la salvación, reconociendo que Jesús es el Señor, para Gloria del Padre.  Fui coordinador parroquial, participé en liturgia y también como Ministro Extraordinario de la Comunión.  Dentro de todo este proceso de servicio a mi Parroquia, me fui adentrando más y más en el Grupo de Oración, al cual llamamos San Antonio, nombre del Patrono de la Parroquia y el de quien lo formó, el padre José Antonio.

     Fui entendiendo cómo era esta corriente de gracia y fui recibiendo dones para el servicio de Dios y mis hermanos.

     Siempre he contado con el apoyo de mi esposa en este caminar y espero que ella me acompañe aún más, con lo que sabe hacer.  Darme ideas, motivarme y ser un poco también mi secretaria.

     En la Renovación, a nivel Nacional, ocupé el servicio de Finanzas. 

     Soy una persona disciplinada, responsable, leal y coherente.  Dicen que muy exigente.  Todas estas cualidades que reconozco como dones para el Señor las pondré al servicio de mis hermanos y del crecimiento, tanto espiritual como en cantidad de los grupos de oración a lo largo del país.

     Muchos, el día de la elección,  me brindaron  su apoyo y apelaré a ese ofrecimiento para el buen trabajo en equipo. 

     Mostrar a Cristo Resucitado es el deber de todo bautizado y yo hago mías las palabras de los Obispos en Aparecida:


LA IGLESIA TIENE LA GRAN TAREA DE CUSTODIAR Y ALIMENTAR LA FE DEL PUEBLO DE DIOS, Y RECORDAR A LOS FIELES QUE, EN VIRTUD DEL BAUTISMO, ESTÁN LLAMADOS A SER DISCÍPULOS MISIONEROS DE JESUCRISTO.  VIVIR EN INTIMIDAD CON ÉL, IMITAR SU EJEMPLO Y DAR TESTIMONIO”.  ( A 3)