MISION CONTINENTAL
America con Cristo
escucha, aprende y anuncia
"Necesitamos esperanza para vivir y necesitamos Espíritu Santo para esperar"
CANTEMOS AL SEÑOR EL CÁNTICO DEL AMOR
Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza, en la asamblea de los fieles. Se nos ha exhortado a cantar al Señor un cántico nuevo. El hombre nuevo conoce el cántico nuevo.
Cantar es expresión de alegría y, si nos fijamos detenidamente, cantar es expresión de amor. De modo que quien ha aprendido a amar la vida nueva sabe cantar el cántico nuevo. De modo que el cántico nuevo nos hace pensar en lo que es la vida nueva.
El hombre nuevo, el cántico nuevo, el Testamento nuevo: todo pertenece al mismo y único Reino. Por esto, el hombre nuevo cantará el cántico nuevo, porque pertenece al Testamento nuevo.
Todo hombre ama; nadie hay que no ame; pero hay que preguntar qué es lo que ama. No se nos invita a no amar sino a que elijamos lo que hemos de amar. Pero, ¿cómo vamos a elegir si no somos primero elegidos, y cómo vamos a amar si no nos aman primero? Oíd al apóstol Juan: Nosotros amamos a Dios, porque él nos amó primero. Trata de averiguar de dónde le viene al hombre el poder amar a Dios, y no encuentra otra razón sino porque Dios le amó primero. Se entregó a sí mismo para que le amáramos y con ello nos dio la posibilidad y el motivo de amarle.
Escuchad al apóstol Pablo que nos habla con toda claridad de la raíz de nuestro amor: El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el ESPIRITU SANTO que nos ha sido dado. (Rom 5,5)
¿De quién proviene este amor? ¿De nosotros tal vez? Ciertamente no proviene de nosotros. Pues, ¿de quién? Del Espíritu Santo que se nos ha dado. Oíd a Juan que dice más claramente aún: Dios es amor, y quien permanece en el amor, permanece en Dios, y Dios en él. (1ª Jn 4,8)
Cantad con vuestra voz, cantad con vuestro corazón, cantad con vuestra boca, cantad con vuestras costumbres: Cantad al Señor un cántico nuevo.
¿Preguntáis qué es lo que vais a cantar de aquel a quién amáis? Porque sin duda queréis cantar en honor de aquel a quien amáis. Preguntáis qué alabanzas vais a cantar de él. Ya lo habéis oído: Cantad al Señor un cántico nuevo. ¿Preguntáis que alabanzas debéis cantar? Resuene su alabanza en la asamblea de los fieles. La alabanza del canto reside en el mismo cantor.
¿Queréis rendir alabanzas a Dios?
Sed vosotros mismos el canto que vais a cantar. Vosotros mismos seréis su alabanza, si vivís santamente, pero procurad que vuestra vida no dé testimonio contra lo que vuestra lengua canta.
De los sermones de san Agustín, obispo
HERMANOS:
QUE NUESTRA ALABANZA SEA UNA CONSECUENCIA DE NUESTRA VIDA DE AMOR PORQUE EL NOS AMO PRIMERO.