Etapas de la Mision Continental
 
DE LAS ORIENTACIONES PASTORALES DE LOS OBISPOS CHILENOS PARA LA MISION CONTINENTAL

                                                                         ETAPAS DE LA MISION CONTINENTAL

El CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano) ha propuesto una Misión Continental en etapas, de diversa duración, destinadas a poner a la Iglesia en estado de misión permanente. Las etapas propuestas son:

Etapa 1: Sensibilización de los agentes pastorales y evangelizadores, con el fin de que los pastores, los consagrados y las consagradas, los que ejercen servicios y ministerios en las diversas comunidades de Iglesia (por ejemplo, catequistas, animadores) seamos los primeros en asumir este desafío del discipulado misionero y en profundizar nuestra conversión personal y pastoral

Etapa 2: Profundización con grupos prioritarios. Se trata de promover el discipulado misionero en aquellas realidades eclesiales que tienen especial importancia en la pastoral de cada diócesis, como puede ser, por ejemplo: los Colegios, Universidades e Institutos de Educación Superior, los Medios de Comunicación Social, la pastoral familiar, la pastoral juvenil, etc.

Etapa 3: Misión sectorial. Dirigida a los diversos sectores de la sociedad con la presencia y ayuda de quienes en las primeras etapas se han puesto en actitud de misión permanente.

Etapa 4: Misión territorial, necesariamente más parroquial, con el deseo de que cada parroquia llegue a ser una comunidad de comunidades de discípulos misioneros, adecuando sus estructuras a una misión permanente.

En las etapas 3 y 4 tendremos presente una pedagogía especial para entrar en comunión de fe y de afecto con los alejados de la Iglesia y en un diálogo respetuoso con los miembros de otras confesiones religiosas, con las personas indiferentes a la fe y con aquellos que se declaran no creyentes.

En esta Misión Continental, deseamos resaltar al sujeto de la evangelización, que es el discípulo misionero, para juntos recobrar “la dulce y confortadora alegría de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre lágrimas”, llegando a esperar en la Iglesia un nuevo Pentecostés. “Así será posible que el único programa del Evangelio siga introduciéndose en la historia de cada comunidad eclesial con nuevo ardor misionero, haciendo que la Iglesia se manifieste como una madre que sale al encuentro, una casa acogedora, una escuela permanente de comunión misionera”.

Por lo tanto, la Misión Continental que está incorporada en nuestras Orientaciones Pastorales, viene a ser sólo el punto de partida de un proceso misionero permanente. Y, por ser Continental, contemplará algunos signos y celebraciones comunes e incluso simultáneas con las demás diócesis del país y aun del continente.

QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR JESÚS

En este tiempo que nos regalas para vivir como amigos y hermanos tuyos, te pedimos que te quedes con nosotros. Queremos mantenernos fieles a tu mandato y empeñar todas nuestras energías y recursos en ser testigos de tu resurrección y de tu vida para nuestro pueblo.

Quédate con nuestra Iglesia que vive su fe en Chile. Sin ti, nos cansamos, perdemos el rumbo y nos encerramos en nosotros mismos, olvidando a tus preferidos, los pecadores y los pobres.

Quédate con cada uno de los pastores que has puesto al frente de las comunidades. Quédate con los sacerdotes y diáconos, nuestros hermanos colaboradores en la misión que nos encomendaste; quédate con nosotros, los obispos. Sin ti, dejamos de ser los pastores misericordiosos y compasivos, nos alejamos de tu pueblo, de los que sufren y te necesitan, y queda sin proclamarse la verdad y la vida que redime y humaniza.

Quédate con nuestros agentes de pastoral, varones y mujeres, adultos, jóvenes y niños, que ponen sus capacidades y su tiempo al servicio del anuncio y la formación de la fe y se reúnen a celebrar con gozo el Misterio Pascual del Señor. Sin ti, se aferran al poder y palidece en ellos el testimonio alegre de ser tus discípulos misioneros, el servicio desinteresado y la espiritualidad que brota de una Iglesia llamada a ser casa y escuela de comunión.

Quédate con todos nuestros hermanos, miembros vivos de tu Cuerpo y discípulos misioneros como nosotros. Quédate con las familias, los jóvenes y niños, los pobres y excluidos, los trabajadores, empresarios y constructores de la sociedad. Sin ti, cada uno se preocupa de sus propios intereses, pierde el sentido comunitario y, en el mejor de los casos, se construyen grupos humanos con justicia pero sin amor, con leyes pero sin misericordia.

Quédate con nuestros hermanos católicos alejados de la Iglesia, y perdónanos por las veces que hemos sido la causa de su desilusión. Sin ti, no hay camino de reconciliación que nos vuelva a congregar como Pueblo de Dios, como única familia de amor de nuestro Padre Dios en torno a la mesa de la Palabra escuchada y del Pan compartido.

Hazte presente en todos los hombres y mujeres de buena voluntad, favorece en ellos sus ansias de felicidad y de vida, y a nosotros danos la luz de tu Palabra y el impulso misionero para anunciarles a Jesucristo camino, verdad y vida de una nueva y definitiva humanidad.

Quédate presente en aquellas realidades eclesiales y socio-políticas que nos llenan de alegría. En ellas reconocemos la abundante y eficaz presencia de tu Espíritu. Sin tu Espíritu todo se confunde, todo pierde consistencia evangélica, todo se transforma en signo de muerte y dejas de ser la vida de tu pueblo.

Hazte presente en aquellas realidades eclesiales y socio-políticas dominadas por nuestro egoísmo y alejadas de tu proyecto del Reino. Contigo, podremos cambiar nuestro corazón y hacer que nuestras instituciones y estructuras sean evangelizadoras para que tu Espíritu haga nuevas todas las cosas.

¡Quédate con nosotros, Jesús, con tu Iglesia peregrina que camina a la plenitud de la vida! ¡Allí se manifestarán los cielos nuevos y la tierra nueva que desde ahora estamos llamados a construir!