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La Música en la Alabanza y en la Adoración
¿Qué son la alabanza y la adoración?
La alabanza es la expresión jubilosa y exultante de amor a Dios. Cuando alabas a Dios, sueles hacerlo de pie, en voz alta, incluso levantando las manos, saltando o danzando. Vemos ejemplos de alabanza en los salmos 149 y 150: "Alabadle con tamboril y danza, con salterio y trompeta…" La alabanza es exterior, libre y celebrativa. Normalmente interviene todo nuestro cuerpo.
La adoración es un susurro de amor, es más profunda e íntima, es la expresión del corazón amoroso que se ofrece a Dios por el amor que le tiene. La adoración puede ser de rodillas, postrado, sentado, pero siempre con una disposición profunda y tierna de expresarle a Dios nuestro amor. Como dice el salmo: "con un susurro de cítara"
¿Por qué son necesarias Alabanza y Adoración?
Nuestra relación con Dios lleva un proceso natural de acercamiento, que pasa del cuerpo a la mente y luego de la mente al espíritu. Nos vamos como "adentrando" en Dios. Es como irse sumergiendo en un río cada vez mas hondo. Es la contemplación silenciosa en la cual nuestro espíritu se une a Dios sin necesidad de elementos externos, en silencio, contemplando a Dios y dejándonos amar por él.
Pero no podemos quedarnos sólo en alabar a Dios en lo exterior. Debemos profundizar más y más, como veremos ahora.
El Tabernáculo: Figura de la Alabanza, la Adoración y la Contemplación
Somos TEMPLOS VIVOS de Dios. Nuestra relación con Dios se da como en un templo, donde el cuerpo, la mente y el espíritu expresan el amor a Dios de forma cada vez mas profunda. Existían en el Templo de Jerusalén lugares que representaban grados de acercamiento a Dios. Los Atrios, el lugar Santo y finalmente el Santo de los Santos.
a) Los Atrios: "Entrad por sus atrios con júbilo y acción de gracias". Al llegar al Templo de Jerusalén, éste era el primer lugar al que se llegaba: Los atrios del Templo. Era el lugar donde todos llegaban desde lejos, lugar de fiesta, tamboril, pandero, danza. Es el primer punto de encuentro con Dios, y se relaciona con la Alabanza: La expresión de amor con todo nuestro cuerpo. Todo en los atrios es "exterior": Todo nuestro cuerpo alaba a Dios, de manera sensible y externa. Nuestra mente y nuestro espíritu van "despertando" y disponiéndose al encuentro con Dios con la ayuda de la música y de la proclamación. La música es fuerte, festiva, rítmica, apelando mucho a los sentidos. El salmista invita al pueblo a "venir desde lejos", y llegar a este lugar de fiesta. Por este motivo la espiritualidad de la Renovación Carismática es atractiva pues se sitúa en esta alabanza fuerte, en los dones del Espíritu, y todo el pueblo se siente atraído e invitado a acercarse.
¡NUESTRA ALABANZA DEBE SER ATRACTIVA!, debe INVITAR a todos a participar, debe, sin forzar a nadie, animarlos a todos a celebrar a Dios. La música de Alabanza debe ser fuerte, sonora, bien tocada, rica en ritmos e instrumentos, festiva, participativa, fácil de cantar, pegajosa, alegre. Y la letra debe proclamar a Dios de manera bíblica y litúrgica.
b) El Lugar Santo. Una vez que pasaban los atrios, algunos, sólo algunos, podían entrar al "Lugar Santo", donde estaba el candelabro y se leía la Tora (La Biblia). El pueblo de Dios entraba en conocimiento de su Señor por medio de la Luz de su Palabra, representada por el candelabro y la Tora. El ambiente es de mayor recogimiento y reflexión que en los atrios. Estamos en un lugar interior, que se relaciona con la mente: meditación de la Palabra, la oración mental y "el comienzo de la Adoración". Así como en los atrios (en la alabanza) utilizábamos todo el cuerpo para expresar nuestro amor a Dios, ahora, en el interior del lugar Santo, nuestra mente expresa su amor a Dios meditando la Palabra y adorándole principalmente con nuestra mente y disponiendo nuestro espíritu a un mayor acercamiento a Dios. La disposición y posición corporal no debe estorbarnos o distraernos. Hemos "caminado" del cuerpo a la mente, de los atrios al lugar Santo, de la Alabanza a la Adoración. Se lee la Palabra de Dios, se recita algún salmo meditativo, se entonan cantos más tranquilos y reflexivos. La música debe invitarnos a profundizar, a no quedarnos sólo en lo exterior (lo corporal), sinoque debe disponernos de corazón a ir mas adentro, en el encuentro con Dios.
c) El Santo de los Santos. En este lugar del Templo estaba el arca de la Alianza, era el lugar del encuentro "cara a cara". Es donde Zacarías, padre de Juan el Bautista entró y recibió el anuncio del ángel de que tendría un hijo, y quedó mudo. El Santo de los Santos se relaciona con nuestro espíritu, y con la Adoración y la Contemplación. Hemos caminado del cuerpo a la mente y ahora caminamos de la mente al espíritu. EL canto es muy sencillo, a veces se repite una misma frase sencilla una y otra vez, porque en la adoración espiritual "no hacen falta las palabras". Jesús dice: Tú cuando ores, entra al secreto de tu habitación (templo=casa=habitación) y allí, en lo secreto, ora a tu Padre. Y tu Padre, que esta en lo secreto, te escuchará". La oración más perfecta es la adoración contemplativa, porque es la que toca el corazón más profundamente. La música puede ser con muy pocos instrumentos, o incluso sin ellos. Más conviene que haya silencios fecundos.
Somos "Guías de turistas del Templo"
Los músicos somos los "guías de turistas" en el caminar del pueblo hacia el interior del Templo de la Alabanza y la Adoración. Primero los invitamos a venir a los atrios, esperando que mientras más lejos se escuche nuestro mensaje de venir al Templo a alabar, es mejor.
Pero no podemos dejarlos en los Atrios de la alabanza. Debemos conducir al pueblo de Dios, con los cantos, a entrar al lugar Santo, y para ello usamos cantos que los animan a profundizar, a no quedarse en lo exterior. El paso de una fase a otra depende mucho del grupo en el que estamos sirviendo. Ayuda el estar cerca del hermano que conduce la Asamblea de oración.
Luego, debemos llevarlos más adentro y DEJARLOS ALLI. Cuando están con Dios en un momento intimo de Adoración o Contemplación, NO DEBEMOS SACARLOS BRUSCAMENTE. A veces se comete el error que el ministerio de música los lleva hasta lo más profundo y luego los quiere sacar a los atrios de inmediato. Debemos respetar ese momento de intimidad espiritual.
Nosotros debemos ser guías muy respetuosos de este camino espiritual de la comunidad, escogiendo cuidadosamente los cantos para llevar a la asamblea al momento y "lugar" que debe estar viviendo, en las distintas etapas del encuentro con el Señor. La alabanza y la adoración son un tesoro de nuestra expresión de amor a Dios y del amor que Dios nos tiene cuando nos habla al corazón.
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